
Alexander Zverev esperó 13 años para ganar un título de Grand Slam y, en apenas tres meses, conquistó dos. Antes de este año, muchos lo consideraban el mejor tenista masculino que nunca había ganado un major. Terminará 2026 como campeón de dos Grand Slams y como número uno del mundo, un puesto que merece.
El alemán de 29 años se ha convertido en el hombre de mayor edad en más de 50 años en alcanzar por primera vez el número uno del mundo. Sus victorias en el Roland Garros y el US Open fueron el impulso definitivo. Diagnosticado con diabetes tipo 1 a los cuatro años, su esperado triunfo en un Grand Slam es la recompensa a su perseverancia y a un trabajo intenso.
Sin embargo, el nuevo referente del tenis masculino ha sido acusado de abuso físico por dos exparejas y ha sido objeto de una importante investigación independiente por parte del circuito.
Diez días con Nadal cambiaron su forma de jugar
A inicios de este año, Zverev ya era campeón olímpico, dos veces ganador de las ATP Finals y exnúmero dos del mundo, con tres finales de Grand Slam en su historial.
La más dolorosa fue la final del US Open de 2020, en la que dominó a Dominic Thiem por dos sets a cero, pero perdió en un tie-break del quinto set tras cometer dos dobles faltas cuando su rival comenzó a sufrir calambres.
La dificultad para jugar con la misma libertad y la intención ofensiva que suele mostrar en los grandes partidos del circuito se había convertido en un problema recurrente. Este año sería distinto, se prometió. Golpearía la pelota con más velocidad, asumiría más riesgos y variaría más en los intercambios.
El impulso surgió de los 10 días que pasó con Rafael y Toni Nadal en Mallorca, en julio de 2025.
“Quería ver y luego escuchar una nueva visión de cómo es el tenis para ellos, y de cómo se ve mi tenis desde su perspectiva”, explicó Zverev.
“Rafa, por ejemplo, jugó contra mí durante 10 años. Ahora, como espectador y también como rival, probablemente puede darte el mejor consejo que cualquiera pueda dar, porque sabe lo que es estar en la cancha conmigo”.
Hubo momentos de gran ansiedad, incluidos los calambres en la final de Roland Garros contra Flavio Cobolli en junio. Pero esta vez no falló en el set decisivo, que ganó 6-1 para conquistar su tan esperado primer título de Grand Slam.
El éxito de Zverev es un asunto familiar. Su padre, Alex Sr., ha estado casi siempre presente en el banquillo, y su hermano mayor, Mischa, se unió al equipo tras retirarse como jugador. Mischa también compitió en el circuito ATP, y Alexander lo seguía de pequeño.
Esa relación ha dado un giro completo: de niño, Zverev se sentaba junto a la cancha mientras Mischa entrenaba con Andy Murray en su etapa juvenil.
Zverev ha dicho que su relación con su padre funciona tan bien porque pasan “cero tiempo juntos” fuera de la cancha.
“La gran diferencia con mis padres es que nunca me obligaron a hacer nada”, recordó Zverev en una ocasión.
“Querían que practicara otros deportes para no tener que entrenarme. Siempre me decían: ‘¿por qué no juegas futbol o hockey sobre pasto?’, porque ese era el deporte que me encantaba.
“Son muy listos. Ya han pasado por todo eso. Ellos mismos fueron tenistas”.
Zverev no solo es ahora campeón de Roland Garros y del US Open, sino que también fue subcampeón de Wimbledon, donde jugó su mejor tenis del año. Fue agresivo y audaz en la derrota por cuatro sets ante Jannik Sinner en la Cancha Central, y deberá aplicar la misma fórmula en futuros duelos contra el italiano y Carlos Alcaraz.
El alemán ha perdido 10 partidos seguidos ante Sinner. Si él y Alcaraz están en forma para el inicio de la próxima temporada, el reto de Zverev será convertir 2027 en una rivalidad de tres por los títulos de Grand Slam.
Un número uno polémico
Zverev ya había sido objeto de graves acusaciones.
En octubre de 2020, su expareja Olga Sharypova lo acusó de violencia física y de conducta controladora. Zverev mantuvo su inocencia desde el principio y calificó las acusaciones de infundadas.
No hubo procesos legales, pero el circuito ATP abrió una investigación importante que realizaron investigadores externos. Esta concluyó que había “evidencia insuficiente para corroborar las denuncias publicadas de abuso”.
“Con base en la falta de pruebas fiables y de testimonios de testigos, además de las declaraciones contradictorias de Sharypova, Zverev y otros entrevistados, la investigación no pudo corroborar las acusaciones de abuso”, dijo la ATP en enero de 2023.
Posteriormente, se designó a un director de protección, y este año se lanzó un nuevo programa de salvaguarda para establecer un “marco global claro para prevenir y responder al abuso, incluidos casos de acoso, intimidación, violencia doméstica y otras formas de mala conducta”.
En octubre de 2023, un tribunal alemán le impuso una orden de pena y una multa de 450,000 euros (392,000 libras) por lesiones contra otra exnovia, Brenda Patea. Zverev negó los cargos y recurrió la orden, por lo que en mayo de 2024 se celebró un juicio público en Berlín.
Una semana después de iniciado el proceso, el tribunal dio por terminado el caso sin emitir veredicto, tras confirmar que Zverev y Patea habían llegado a un acuerdo.
“La decisión no es un veredicto y no es una decisión sobre culpabilidad o inocencia”, señaló el tribunal.
“Un factor decisivo para la decisión del tribunal fue que la testigo [expareja de Zverev] expresó su deseo de poner fin al juicio”.
Zverev llegó a la final de Roland Garros el mismo día en que se anunció el acuerdo. Tras haber hablado antes del torneo sobre el juicio como una oportunidad para demostrar su inocencia, se le preguntó si se arrepentía de haber llegado a un acuerdo antes de que fuera posible.
“Eso es lo que significa retirar el caso. Eso es inocencia”, defendió.
“No van a retirar el caso si al final eres culpable. No sé qué traducciones tengan ustedes, pero eso es lo que significa.
“Listo. Seguimos adelante. Nunca más quiero escuchar otra pregunta sobre el tema. Que lo sepa todo el mundo”.
Patea no ha hecho comentarios públicos sobre el acuerdo.
En 2025, Zverev fue abucheado por algunos espectadores en el Abierto de Australia y en el Open de Múnich por las acusaciones.
En 2022, el circuito ATP le impuso una suspensión de ocho semanas, condicionada, tras ser declarado culpable de una “falta grave” por golpear cuatro veces su raqueta contra la silla del árbitro después de perder un partido de dobles en el Abierto Mexicano.
Zverev, que fue expulsado del torneo de Acapulco por conducta antideportiva, se encendió por una decisión de línea que perjudicó a él y a su compañero Marcelo Melo en un tie-break decisivo. Insultó al árbitro Alessandro Germani y lo acusó de arruinar todo el partido. Uno de los cuatro golpes contra la silla casi alcanzó el pie del árbitro.
Más tarde, Zverev se disculpó y dijo que era “difícil expresar con palabras” cuánto lamentaba su comportamiento.
La suspensión nunca se aplicó, ya que Zverev evitó una multa por “conducta irrespetuosa o agresiva, o abuso verbal o físico” durante los 12 meses siguientes al incidente.